Recibí hoy un newsletter de Javier Martínez Aldanondo Gerente División Gestión del Conocimiento de Catenaria lo encontré realmente bueno, lo que no es de extrañar dado que le conozco a Javier... Quiero compartir un pedazo del texto....¿Cómo prefieres aprender a jugar a tenis, con un profesor particular en una pista de tenis o compartiendo el profesor con 30 compañeros más y sentados en un aula? Cualquier educador admite que el modelo del aprendiz es infinitamente más efectivo pero sin embargo se ha abandonado no porque no sea la mejor opción sino por razones económicas. En el mundo virtual ese argumento ya no sirve.
Aprendemos de la experiencia y más aun, lo que aprendemos son experiencias. Al igual que el verdadero conocimiento es inconsciente, el verdadero aprendizaje también lo es. Sin práctica, no hay aprendizaje, sin reflexión, no hay aprendizaje y sin feedback, no hay aprendizaje. Si los alumnos no practican, difícilmente aprenderán y el medio que se utilice es irrelevante porque no hay tantas cosas que no se puedan hacer online. Hay algo que practicamos diariamente: nuestro trabajo. Por tanto un curso, (presencial o virtual) debe prepararme para el trabajo, en la economía del conocimiento aprender y trabajar son una misma actividad. El mejor curso es el trabajo. Esto significa que antes de pensar en el medio o la tecnología, hay que pensar qué tiene que aprender a hacer el alumno y cómo plantearle desafíos estimulantes (que les importen a ellos y no al formador), a resolver proyectos y actividades reales y ayudarle cuando tenga problemas pero no antes. Formación implica que practico y entreno el trabajo que me espera.
Por eso es que Gulliver apuesta por las Comunidades de Aprendizaje....











Leonardo Maldonado (cc) 2009