Mi hija con un cuidado y amor infinito, recogió una por una.... un balde completo de conchitas que se trajo de
vuelta a la civilización.
Uno de los propósitos era regalarle una a su madre, pero lo más importante era la sensación que tenía de estar en la presencia de un verdadero tesoro...
Mientras la ayudaba, recordaba el haber sentido esa misma emoción y de haberme maravillado con cada pequeño detalle de cada pequeña conchita.
La vida siguió.... y muchas de esas conchitas que todos recogimos ilusionados fueron quedando olvidadas.... para luego ser botadas en algún orden del cuarto infantil varios veranos después...
Vuelvo de mis vacaciones y traigo además del balde de mi hija... mi propio balde.
Traigo nuevas reflexiones y resoluciones sobre mi, sobre nosotros, sobre nuestros emprendimientos, sobre los mundos que se nos vienen y los que queremos inventar...
Traigo mis resoluciones de año nuevo !!!
Estoy seguro de que muchas puede que sigan el camino de las conchitas y que lo maravillado que me sentí en su momento sea visto como un espejismo al cabo de un par de años.... Sin embargo....
Me encanta esta sensación de año nuevo ...
En las próximas semanas les voy a ir compartiendo mis resoluciones y conclusiones.













Leonardo Maldonado (cc) 2009
Espero...
Me quedo esperando tus reflexiones, Leo.
Saludos,
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Sebastián J. Echeverría
www.sebastianecheverria.cl
Ya va .... ya va .... Paco